10 Momentos difíciles del viajero: El duro placer de viajar

Viajar, viajar y viajar… parece que todo es placer y simplemente hay que tomar un avión y largarse. Si te dijeron que viajar es fácil, te mintieron. Hay momentos arduos y complicados, aunque ahí está lo bonito del viajar: aprender, aprender y aprender. 

Únicamente los que han vivido pueden saber tan bien lo que es vivir el día a día durante un viaje, dormir en camas, pisos, colchones de los más variados, rebuscar hasta el ultimo centavo, comparar alternativas,  calcular el peso de todo lo que nos llevamos en la mochila, ya que después se transformaran en kilos en la espalda, nada agradables por cierto.

Esperar en las estaciones, trasnochar en aeropuertos, lavarse los dientes en mil espejos diferentes. Sentarse en un banco aleatorio en una plaza aleatoria a ver la gente pasar, prepararte un sanwich en la calle, esperar o salir a caminar hasta que los gemelos quemen, una foto en cada plaza, iglesia, paisaje, puesta de sol, o con una estatua que no sabemos ni quién es. Viajar es diferente, lo inesperado sucede 100 veces al día. Viajar es libertad, es sentirse vivo.

Pero muchas veces no sucede como planeado… en este post recopilo esas situaciones que probablemente a todos los viajeros hemos sentido alguna vez:

  1. Perderse en una ciudad desconocida o mucho peor, en la montaña. Hoy en día con nuestro amigo Google maps y el gps, podemos ubicarnos a través de el famoso “punto azul” de google maps! Pero hay muchas cosas que no se ven en el mapa, por ejemplo zonas oscuras o peligrosas, autopista sin zonas peatonales, líneas de autobuses, un campo vallado, rutas cortadas, barrancos, montañas empinadas, etc. Sin embargo lo mejor en ciudad es, tragarse el orgullo, y preguntar dónde estás.

    ¿Perdido? ¿Dónde estoy?
  2. Esquivar a mil taxistas ofreciéndote llevar. Si necesito tomar un taxi, no soy tonto, únicamente tengo que ir al coche con forma de taxi, que además pone “taxi” y preguntar… Si no he ido es por algo! Me bajo en una estación de autobuses/trenes, por ir con la mochila o simplemente ser occidental, parece que vas a ir en taxi a todos lados. Los taxistas te siguen literalmente. Desde aquí un llamamiento a los taxistas del mundo: Si quiero un taxi, lo iré a buscar yo, no hace falta dar la brasa. Gracias.
  3. Lavar la ropa ¿Dónde la tiendo? ¿se secará para mañana? Muchas veces no se seca a tiempo, sobre todo en climas con alta humedad relativa. En este caso te toca partir con la ropa colgando en la mochila para que le de el aire.

    Lavar la ropa durante un viaje largo
  4. Que la gente te trate como si fueras una máquina de dinero, únicamente por ser viajero. Te quieren vender cosas, servicios, o buscan propinas descaradamente, más aún si viajas a destinos más exóticos.
  5. No encontrar el bus correcto. Los urbanos o de corta distancia suelen ser más complicados que los de larga distancia… ¿Dónde está la parada? ¿Cómo comprar los tickets? ¿Cuándo pasa?  ¿en qué parada me bajo? Para bajarse en la parada sin equivocarse, una vez más nuestro amigo el punto azul del gps nos indica cuando nos acercamos a la banderita roja!

    Parada de autobús en China
  6. Tener ese miedo constante de perder algo importante, como el pasaporte o tarjeta de crédito o simplemente que te roben. También el guardar las fotos tomadas, porque perder una cámara de fotos puede costar más o menos… pero las fotos son intangibles!
  7. La Barrera del idioma, ir a información o alguna estación de tren/bus y que nadie te entienda. Solución: Entenderse con gestos o escribiendo número, precios u horarios…

    Islandia, donde no se entiende nada pero al menos hablan inglés!
  8. Tener que negociar los precios, y aún así, saber que vas a pagar más de lo que pagaría un local. Una vez admitido que te van a cobrar más, únicamente evitas ser timado, o al menos mucho. Esto unido al cambio de moneda y sus consecuencias… ¿Eso es mucho o poco? ¿barato? ¿caro? ¿me están timando? Solución: buscar trucos de cálculo mental para los cambios (o una pequeña tabla) y el “más o menos” para aproximar precios.
  9. Andar!He de decir que me gusta llegar a los sitios andando, pero a veces al final del día… se nota en las piernas! Fácilmente se pueden hacer 10, 20 o 30 km. al día. Además siempre en los lugares que visitas muchos de los sitios que merece la pena visitar están en alto. Por ejemplo, subir a la torre de la catedral, a un mirador, subir a un castillo (que siempre están en alto), etc.

    Siguiendo a unos monjes en Guilin
  10. Encontrarse con un policía corrupto. En Kiev, tuvimos que pagarle a unos policías para que nos dejara en paz. No hay manera de sentirse más inseguro, sabiendo que la policía es corrupta.

Bola Extra: Cargar con la mochila a tu espalda, cada gramo cuenta,  y el “viajar ligero” resulta que al final no es tan ligero. Esos 6 o 7 kg. terminan agotándote.

¿Y vosotros que os parece más difícil o duro a la hora de emprender un viaje?

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